Mes de la Mujer: Liderazgo a través del tiempo

Brenda Moreno

Brenda Moreno se emociona cada vez que recuerda aquella tarde de junio del 2012, cuando se enteró de la acción ejecutiva de Obama que otorgó a los jóvenes inmigrantes un estatus especial conocido como Acción Diferida o DACA por sus iniciales en inglés. La póliza permitió a los jóvenes que habían sido traídos a este país por sus padres siendo menores de edad, la oportunidad de ir a la universidad, obtener permiso de trabajo e incluso poseer propiedades.

“Estaba publicando autos en Craigslist y abrí mi correo electrónico y vi que alguien me había enviado un mensaje que decía ‘Obama aprueba DACA’. Yo estaba incrédula y llamé a Liz [Alex] y cuando me dijo ‘sí, es verdad’, simplemente me eché a llorar “.

Durante el Mes de la Historia de la Mujer, CASA está compartiendo las increíbles historias de líderes femeninas que están marcando una diferencia en la vida de muchas personas. Moreno ha sido una firme defensora del Dream Act. Ella es el tipo de líder que inspira a los demás y el tipo de persona que impulsa el movimiento.

 

Inmigrando a los Estados Unidos

En el 2001, Moreno y su familia se vieron obligados a huir de México después de que su padre, un político local, comienza a ser blanco de su propio partido por no participar en el desfalco de fondos de la ciudad que representaba.

Al llegar a los Estados Unidos, la familia solicitó asilo, pero se les negó.

Moreno enfrentó muchos desafíos a su llegada a la ciudad de Baltimore, Maryland. Ella no sabía hablar el idioma, era intimidada por compañeros de clase e incluso por maestros que perdían la paciencia con su inhabilidad de hablar en inglés. Era tanto el estrés que terminó desarrollando problemas crónicos de salud e incluso comenzó a perder su cabello.

 

Sueños destrozados dan paso a nuevos propósitos

En el 2007, luego de varios años en los Estados Unidos y ahora dominando el idioma, Moreno se encontraba emocionada por su graduación de la secundaria, tenía excelentes calificaciones y quería convertirse en una doctora forense. Pero cuando comenzó el proceso de solicitud a la universidad su sueño se derrumbó.

“No calificaba para la matrícula estatal, mi única opción era pagar tarifas internacionales, pero eso era demasiado caro”.

Después de darse cuenta de que no iba a poder ir a la universidad, Moreno se enojó mucho y se sintió frustrada con sus padres. Fue entonces cuando una de sus maestras le habló sobre CASA.

“Kelly-O’Brien-Guerra, quien es ahora mi jefa, me habló de CASA y de repente me di cuenta de que podía convertirme en una voz para aquellos que se sentían como yo”.

Moreno se convirtió en voluntaria como una organizadora juvenil en Baltimore. Ella fue una de las organizadoras pioneras de la campaña para licencias de conducir para indocumentados en Maryland. También participó en los movimientos para bajar las tasas de matrículas para estudiantes indocumentados y del Dream Act.

Moreno continuó como voluntaria en CASA incluso después de que pudo conseguir un trabajo como representante de servicio al cliente para una compañía de seguros. Moreno se mostró optimista después de conseguir ese trabajo, pero una vez más su mundo se derrumbaría cuando se vendiera la empresa y los nuevos propietarios exigieran prueba de ciudadanía.

“Necesitaba sobrevivir, así que comencé a trabajar en el concesionario de autos usados…Pensé que eso sería lo que haría por el resto de mis días. Tenía la esperanza de que algo tal vez cambiara, pero no tenía ninguna certeza”.

DACA cambió la vida de Moreno. Le permitió volver a su trabajo de servicio al cliente, regresar a la escuela y luego comenzar a trabajar como asistente de maestra.

“Todo el trabajo y sacrificio había valido la pena… y aunque en este momento no se vean las cosas claras. Sé que un día tendremos una solución permanente. Al igual que el movimiento de las mujeres… el fin de la esclavitud… el final de la segregación… un día estaremos leyendo sobre DACA y los Dreamers en los libros de historia porque se nos va conceder una solución “.

 

Virginia Rincón

El corazón de Virginia Rincón se rompe cada vez que su tímido hijo de 17 años llega a su casa con historias sobre bullies que le dicen que regrese a su hogar en México. El chico ha cambiado escuelas tres veces huyendo de los ataques violentos y situaciones que lo ha llevado al borde del suicidio.

El joven es un beneficiario de DACA que ha vivido aquí desde que tenía 4 años. Sin embargo, para sus compañeros de clase en las afueras de Lancaster, donde asiste a la escuela secundaria, es un extraño.

El dolor de su hijo y el rechazo de sus vecinos ha causado una transformación en a la madre de cuatro hijos. Ella no se dejará caer al abismo.

“Podemos ser inmigrantes pero aún tenemos derechos como cualquier ser humano”, dijo Rincón, una líder de la comunidad que se unió a CASA en diciembre de 2017 y quien se ha convertido en la voz más fuerte en el área de Lancaster.

Ella jugó un papel crucial en el desarrollo del comité de miembros en Lancaster y trae entre 10-15 nuevos miembros a cada reunión. Con regularidad realiza un sondeo del área que promueve servicios tales como clínicas legales y fiscales, así como también organiza y promueve acciones en todo el estado.

Rincón, es una activista incansable que aboga por el  Dream Act y TPS. Siempre está dispuesta ayudar a los demás miembros de la comunidad, motivándolos a salir de las sombras y contar su verdad.

“Todo el odio que sufre su familia la motiva a salir adelante y no hace más que recordarnos que, sí tenemos una voz, deberíamos usarla”, dijo Leila Martin, organizadora principal de CASA en Lancaster, quien ha visto florecer a Rincón en su nuevo papel de activista.

Rincón emigró de México a los Estados Unidos junto a su hijo mayor, en busca de una vida mejor. Al igual que muchos inmigrantes, huyendo de la violencia, la pobreza y la injusticia que se vive en su país.

En los últimos años, a raíz de los ataques antiinmigrantes del presidente Donald Trump, la atmósfera en esta pequeña ciudad ha cambiado y ha puesto en peligro su sueño americano.

“Aunque la ciudad ha cambiado y da miedo, si no luchamos, no veremos un cambio”, dijo Rincón.

Al igual que muchas otras mujeres guerreras a lo largo de la historia, su papel es difícil de determinar en el momento. Martin, quien fuese una voluntaria en Siria y testigo de cómo un país sitiado se desploma, cree que este es un momento importante y que Rincón es una pieza clave en ello.

“Todos los grandes movimientos nacen de injusticias extremas y de mucho dolor. Las mujeres de Lancaster como Virginia están haciendo historia en este pequeño rincón de Pensilvania luchando por la justicia y lo correcto”, dijo Martin.